ALQUIMIA INTERIOR SANAR EL CUERPO

Crea tu mapa pélvico

Mi último post se hizo viral y me hizo aún más consciente del desconocimiento y la desconexión que tenemos las mujeres de nuestros propios cuerpos. Como continuación a esta exploración, os traigo la segunda parte, que es igualmente (o más) fascinante: Crear tu mapa pélvico.

Hace años descubrí a la fisioterapeuta de mujeres Tami Lynn, especializada en trabajo con la pelvis y aquello cambió mi conexión con ese lugar de mi cuerpo para siempre.

Con ella hice mi primer mapa pélvico, aprendí a reconocer tensiones y contracturas dentro de mi vagina, aprendí a conocerme y reconocerme a niveles muy muy profundos. Puntos gatillo y zonas congeladas. Fascinante. A medida que me exploraba, me iba encontrando conmigo, desarrollando un autoconocimiento, claridad y soberanía sobre mi cuerpo diferente a cualquier otra práctica que hubiera experimentado antes, y esto, querida, está a tu alcance, si no lo conoces, quédate, porque te lo voy a mostrar.

Una mujer no puede estar empoderada y en contacto con ella misma, si no está en contacto con su raíz, con su centro más Sagrado: Su vagina. Su matriz.

Bien, entonces, ¿Qué es un mapa pélvico?: Tu mapa pélvico recoge los puntos y patrones internos de dolor y tensión y te ayuda a que tú misma puedas corregir esos desequilibrios a través del masaje, ligera presión en las áreas sensibles y utilizando la respiración y visualización, para que puedas reequilibrar los músculos pélvicos y restaurar el flujo de energía. Para que puedas ver dónde estás tensando, aprender a reconocer cómo es esa sensación de rigidez y soltar.

Tú puedes restaurar estos patrones de dolor e incomodidad, porque tú eres la soberana de tu cuerpo y esta soberanía empieza por aquí.

Lee los pasos que te indico a continuación para que puedas realizar tu mapa pélvico y luego, busca un espacio cómodo y privado en el que te sientas segura para hacer tu propio mapa.

Fíjate también en los esquemas que te dejo en las imágenes de este post. Necesitarás una hoja de papel y un bolígrafo y una posición cómoda que te permita acceder a tu vagina.

Obvia decir que es necesario que estés absolutamente cómoda y que si lo necesitas, puedes utilizar cualquier lubricante natural, mi favorito es el aceite de coco.

Al hacer este ejercicio, puedes descubrir áreas de dolor o tensión, o cualquier otra percepción de tu espacio interno. Puede que te sorprendas muchísimo de lo que descubras.

Hazlo con una mente abierta y con curiosidad, por favor, no te juzgues ni te preocupes si no estás segura de lo que sientes o percibes. Con el tiempo te familiarizarás con este espacio sagrado interior y será más fácil notar los cambios.

También mejorará la conexión contigo misma y con tu cuerpo a medida que te conozcas.

1. Dibuja en tu papel un círculo que representará la musculatura de tu cuenco pélvico.

Traza una X dentro del círculo para dividirlo en cuatro cuadrantes: superior (anterior) cerca de tu abertura uretral, inferior (posterior) cerca de la abertura rectal y cuadrantes derecho e izquierdo:

2. Introduce el dedo índice de una mano en tu vagina unos 2 cm, y comienza a tocar tus músculos pélvicos cerca de tu abertura uretral, (parte superior de tu espacio pélvico).

Hazlo con muchísima suavidad porque justo ahí arriba está la uretra, que se conecta a la vejiga y se irrita fácilmente.

3. Inhala y exhala profundamente TODO el tiempo, con plena consciencia a cada paso que recorras. Realiza pequeñas presiones o masajea muy suavemente allí donde encuentres algo.

Si sientes dolor, exhala, suelta, libera. Utiliza tu voz al exhalar.

4. Ve sintiendo áreas de tensión o dolor en los músculos pélvicos; Se perciben como nuditos o bolitas dolorosas, son contracturas, como las contracturas que tenemos en el cuello o los hombros, obviamente más pequeñitas. Ve moviendo el dedo desde la parte superior en el sentido de las agujas del reloj. Con la otra mano, ve escribiendo lo que percibes en tu hoja y registrando tus puntos dolorosos en una escala del 1 al 10. Usa un 0 en las zonas insensibles.

5. Continúa mapeando hasta que hayas cubierto todo el círculo, tocando internamente punto por punto alrededor de tu vagina.

Es normal cualquier emoción que pueda liberarse durante la exploración: tristeza, llanto, enfado, ira etc. Sueños y liberaciones emocionales ése y los días posteriores.

Tu mapa te muestra tus patrones de tensión pélvica y tienen que ver con la forma en que habitas tu cuerpo.

Observa lo que ves:

¿Hay más tensión en un cuadrante?

¿Dónde hay áreas de dolor más superficial y dónde es más profundo?

¿Hay algún lugar insensible?

Te ayudará a darte cuenta de dónde tiendes a llevar la tensión. Con la práctica, conocerás este mapa de forma mental y reconocerás estas zonas tan solo comprobando estos lugares una o dos veces/semana. Verás que hay zonas crónicamente tensas y otras que se tensarán según tu nivel de estrés, igual que los patrones de tensión en el resto del cuerpo.

La tensión es la forma en que tu cuerpo hace frente al estrés emocional y revela el estrés que mantienes en tu raíz que se manifiesta en bloqueos en tu expresión creativa y tu flujo de energía.

Liberarla, reduce el estrés general y enseña a tu cuerpo otras formas de hacer.

Estos puntos crónicos de tensión pueden ir disolviéndose directamente a través del masaje pero también será necesario cambiar las situaciones externas que ejercen presión repetida sobre tu Centro.

Redescubrir estos lugares puede implicar inicialmente escuchar experiencias pasadas de dolor. Se suave contigo, ve a tu propio ritmo. Haz tu trabajo y accede a tus sentimientos lentamente; luego permítete procesar e integrar cada nueva sensación o toma de conciencia.

Allí donde encuentres dolor, hay potencial de transformación, crecimiento y sanación.

Habita tu Templo, protégete, cuídate, nútrete, cultiva tu creatividad y expresa su sensualidad.

Restablece tu presencia en cada lugar.
Tu cuerpo femenino es tu Tierra Sagrada.

Que te sirva mucho todo esto y recuerda que eres la Soberana de tu cuerpo y tu energía.

Lorena

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