ALQUIMIA INTERIOR

La Herida del Padre

Se habla mucho de la herida de la madre, pero muy poco de la herida del padre y lo determinante que es en nuestros patrones de relación con los hombres, y en cómo expresamos tanto nuestra energía masculina como femenina.

Nuestro padre es nuestro primer hombre. Es nuestra primera referencia con el masculino.

Su influencia determinará en gran medida la relación que vamos a tener como adultas con los hombres.

Necesitamos la figura del padre para saber cómo es sentirse amada por un hombre.

Para interiorizar cómo es relacionarse con un hombre y sin duda él es el primero que entra en nuestra vida. No tiene por qué haber sido un padre biológico, puede haber sido cualquier figura de cuidado masculina.

Si cuando éramos pequeñas sentimos que nuestro padre no estaba emocionalmente disponible para nosotras, empiezan a generarse diferentes patrones relacionales que derivan en diversos estilos de apego y formas de lidiar con las necesidades no satisfechas, que se perpetúan en nuestras relaciones adultas.

Creamos expectativas infantiles que proyectamos en nuestros compañeros. Inconscientemente esperamos que se comporten como el padre que necesitamos y no tuvimos.

Como mecanismo de compensación, o nos volvemos ansiosas, controladoras y perseguidoras:

  • Hay muchísima autoexigencia.
  • Necesitamos demostrar nuestra valía permanentemente.
  • Control.
  • Perfeccionismo etc,
  • Presión por la demostración.

Porque era cuando lográbamos algo o hacíamos algo «bien» cuando recibíamos su atención, validación y amor (buenas notas, si éramos «niñas buenas», si hacíamos o éramos lo que él esperaba que fuéramos etc);

O nos volvemos evitativas:

  • Rechazamos a los hombres.
  • Nos alejamos de ellos energética y emocionalmente.
  • Nos cerramos.
  • Cerramos nuestro corazón y nos alejamos.

Solo conectamos con ellos a nivel superficial, bajo el Arquetipo de la Amante no correspondida que solo encuentra hombres emocionalmente no disponibles, porque ella tampoco lo es.

Con un pie dentro y otro fuera de la relación. «Sólo sexo»…Haciéndote la dura e inaccesible, negando tu necesidad de amor. Esperando ser rechazada, profecía autocumplida que termina por confirmarse;

Activando los arquetipos de la Sombra del femenino que necesitan sentir que tienen poder para no conectar con su profundo dolor.

Sintiendo un profundo anhelo de conexión e intimidad. El mismo que no tuviste con papá. Así es como vienes haciéndolo desde pequeñita. O te sometías y te traicionabas por amor (caldo de Codependencia); o te alejabas y cerradas tu corazón para que no te lo rompiera. Y así sigues haciéndolo hoy.

Y como tu inconsciente quiere que repares, te trae el mismo patrón de hombres que son incapaces de verte y darte aquello que no recibiste, inmaduros, desleales, para que por la herida entre la luz que necesitas para verlo.

Olvídalo, no te van a ver. Primero tienes que verte y reconocerte tú.

Tu masculino interior, en parte, es un reflejo de cómo has interiorizado la referencia de papá en ti.

Y de cómo hoy, sigues inconscientemente compensando esta herida en tus relaciones: Traicionándote / Evitando la intimidad o un combinado de ambas.

El impacto de la Herida del Padre puede tener estas formas:

  • Terror y anticipación ante la idea de ser abandonada (herida de abandono)
  • Baja autoestima y falta de confianza
  • Ceder tu poder al hombre en un esfuerzo por ganar su afecto o aprobación.
  • Tratar de estar permanentemente agradando a los demás
  • Búsqueda de aprobación
  • Mostrarte necesitada
  • Codependencia
  • Arranques de ira e ira reprimida: Estás tan enfadada (inconscientemente) por lo que hizo tu padre que lo superpones (inconscientemente) en cada hombre que conoces.
  • Dificultad para tomar tus propias decisiones y deseo inconsciente de que otros las tomen por ti
  • No sentirte apreciada por los hombres de tu vida
  • Desconfianza de los hombres
  • Sentirte intimidada por figuras de autoridad (esto incluye mujeres con fuerte energía masculina)
  • Sentir que no tuviste la infancia que deberías haber tenido
  • Sentir que hay un vacío en tu interior que no se llena con nada
  • Conflictos con tu sexualidad

Parte de reparar la Herida del Padre pasa por aprender a paternarte a ti misma y ser para ti ese padre amoroso, cálido y seguro en el que encontrar refugio que necesitaste.

Esto no se logra en un día, es una práctica diaria, un Viaje.

Hacerte consciente es el primer paso importante hacia sanación.

Algunos de los pasos y caminos que puedes tomar para empezar a sanarla:

1.Crea una relación amorosa con tu niña interior:

Lo más importante es el trabajo con la niña interior. Encuentra un espacio de calma y conecta con tu niña interior (en este vídeo te enseño cómo hacerlo).

Habla con ella, pregúntale qué fue lo que necesitó de papá, qué es lo que necesita en este momento que no está teniendo y conviértete tú para ella en ese Padre amoroso que necesitaste. Pregúntale qué le gustaría hacer, qué quiere decirte.

Hazle saber que estás y estarás ahí siempre para ella. Escucha y valida todo lo que tenga que decirte.

Si te cuesta visualizar, puedes coger una foto de tu infancia (4-7 años). Mírate a los ojos. Imagina que puedes hablar con esa parte de ti de 4-7 años. Escribe en tu diario todo lo que te gustaría decirle a esa parte de ti. Pregúntale qué fue lo que necesitó. Qué necesidades fueron satisfechas y cuáles no. De nuevo, hazle saber que estás y estarás ahí siempre para ella. Escucha y valida todo lo que tenga que decirte.

Sanar a nuestros niños interiores heridos, las partes de nosotras/os que quedaron congeladas, es sanar y restablecer una relación. Una relación que se construye y repara a diario y que es la relación más importante de tu vida.

2. Presta atención a tu diálogo interior:

Observa la historia que te estás contando con respecto a la situación que estás viviendo, con los hombres o con las relaciones en general. ¿Lo que te estás diciendo confirma un hecho actual real? ¿o una experiencia del pasado?

3.Cambia las referencias que tienes sobre ti misma y el mundo que te rodea.

4.Cuestiónate tu interpretación de los hechos.

5. Reconecta con tu cuerpo y aprende de él. Escucha lo que te está diciendo.

6.Los traumas de apego pueden repararse a través de nuevas figuras de apego sano y seguro.

Como amigos que estén ahí para sostenerte, validarte y acompañarte en tu viaje; Tu compañero/a o la figura del terapeuta.

Siempre podemos reparar.

Requiere tiempo, atención, amor, compromiso y paciencia. Es pelar capas y más capas de una cebolla.

En este vídeo te dejo algunas pistas más:

Que estés bien,

Lorena Cuendias

3 Comments

  • Diana
    28 julio, 2020 at 1:19 pm

    Gracias gracias gracias gracias extraordinaria 🥰🙏🙏🙏🙏😘😘😘😘

  • Miriam
    28 julio, 2020 at 10:19 pm

    Muchas gracias, es luz para muchas mujeres con padres abandonicos y ese vacío que no llenamos jamás.
    Un abrazo

  • Yasmeira Sanchez
    2 agosto, 2020 at 9:18 am

    Dios mio es exactamente lo que he estado viviendo por casi toda mi vida y créeme mientras te escribo esto lloro

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