Los límites personales son la forma en que tú estableces cómo pueden tratarte los demás.

Lo que pueden esperar o no esperar de ti,
cómo pueden comportarse contigo o hasta qué lugar, físico, espiritual o emocional les vas a permitir acercarse a ti.

Algunas señales que indican que no estás poniendo límites saludables:

Suele costarte tomar decisiones
Sueles sentirte agotada y saturada
Nunca tienes tiempo para ti, pero sí para los demás
No sabes decir No sin sentirte culpable
Aceptas ser o hacer cosas que van en contra de quién eres para no decepcionar
Habitualmente estás exhausta sin motivo aparente
Das y das y das hasta desgastarte, sin medida ni límite
Habitualmente te sientes una víctima de las circunstancias de tu vida
Sueles sentir que los demás están en deuda contigo y que no te respetan
Te sientes irascible, irritada y amargada
Tienes un pensamiento recurrente de mandarlo todo a la mierda y desaparecer.

Recuerda, que debajo de tu incapacidad para poner límites, está tu miedo al abandono y al rechazo.

Cuando eras muy pequeñita interiorizaste el mensaje de que no hacer o ser lo que otros esperaban que hicieras o fueras resultaba en ser rechazada o abandonada, física o emocionalmente y sin embargo, que tragar y silenciarte resultaba en algún tipo de recompensa, “amor” y atención.

Recuerda también que hoy ya no eres esa niña ❤

Honra tus NO

Lorena

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