Luciana F.

Desde la primera sesión ha cambiado mi forma de mirarme, ahora lo hago con mas suavidad y aceptación, no me castigo o rechazo ante algunas situaciones que si lo hacía antes. Esto produce más confianza en mi haciéndome sentir segura.

Para mí ha sido un gusto trabajar contigo, siempre me sentí cuidada y segura, muy a gusto; esto me permitió poder expresarme abiertamente y con confianza.

Me ayudaste a sentirme más segura de mi misma, me enseñaste a mirarme con amor y respeto. Brindándome las herramientas necesarias para hacerlo; estuviste ahí para escucharme y recordarme lo mucho que valgo y como hacer el trabajo cuando me ganó la angustia y me sentía fatal.

Todo el proceso fue realmente sorprendente, pero lo que más me quedo fue el reencuentro con mi niña interior, el poder darle/me ese amor y comprensión que de alguna forma me había faltado. 

Personalmente me has ayudado muchísimo, me hiciste ver la vida desde otro ángulo. Me hiciste creer en mí, haciéndome ver que nadie más que yo podía hacer este trabajo en mí. A todo esto le sumo el amor y el compromiso con que te tomas tú trabajo, haciéndome sentir muy valorada e importante.

Debo decir que este proceso en el cual me encuentro, es un proceso para toda mi vida.  Que desde que empecé a conocerme y tratarme con amor mi vida ha cambiado muchísimo a nivel espiritual y de aceptación personal, que el aceptarme, tratarme con suavidad, con una mirada maternal me ha hecho crecer y creer en mí. 

Hoy soy una mujer segura de mi misma, que me tomo la vida con calma, que me acepto en un día feliz tanto como en uno triste. Que me brindo amor y comprensión cuando lo necesito, que me escucho. Que disfruto al máximo cada momento dando lo mejor de mí, porque comprendí que la vida está formada de muchos de estos.

Me siento orgullosa por la decisión que tomé para realizar este proceso. Me reconozco al mirarme al espejo, hoy soy mi mejor amiga. Me siento plena, feliz y a salvo conmigo misma y en mí cuerpo.