Contacté con Lorena porque intuitivamente sabía que me podría ayudar. Como digo yo siempre: “me lo decía mi nariz”. Ya tenía trabajo personal previo hecho, pero trabajar con Lorena me hizo comprender que lo que verdaderamente tienes que hacer es comprometerte contigo misma.

Con mucha suavidad te ayuda a asomarte al acantilado, tirarte al vacío sin paracaídas para terminar sumergiéndote en las profundidades más oscuras de tu alma y tu personalidad. Vuelves a tu alma primigenia, a tu espíritu auténtico, lloras, haces duelo, te reconcilias contigo misma y aprendes a vivir tu verdad sin miedos ni vergüenzas. Para mí ha sido dar un giro de 180º a mi vida. Hoy me siento libre.

Gracias, Lorena.