Trabajar con Lorena ha sido colocarse en frente de mis grandes obstáculos y contar con una voz, un cuerpo y un alma sabia que te acompaña y te da aliento para mirarlos y herramientas para atravesarlos. Con Lorena no te saltas nada, no te salva de nada, no te ahorra nada. Y en toda esa confusión la oyes decirte “sigue, vas bien” y te emociona sentir que te ve y te honra. Y te asiste cuando tocas sombra. Pero no te rescata, confía en tu poder para autorescatarte.

Lo que ha cambiado es mi cuerpo. Incluso físicamente. Me siento más voluptuosa, más bella, más real. Y espiritualmente me ha mostrado el camino para conectar con mi guía interior. No hay bien más preciado. Escuchar(me) y sentir(me) para situarme con seguridad en el Mundo. Para gozarlo.

Lorena me ayudó a salir de mi cabeza: de mis obsesiones y exigencias personales. A salir de “mi perfección” para acercarme a lo que sí soy. A amar todo lo que soy.

Lo que me sorprende del proceso es que no hay pasos ni estructura a priori. No la hay desde la mente. Y sin embargo las cosas suceden en el preciso momento en el que he estado preparada para que sucedan. Sin prisa pero sin pausa. Un proceso interno perfecto sin espacio para el control de la mente.

He recomendado a Lorena en varias ocasiones cuando encuentro a amigas cansadas de procesos terapéuticos mentales centrados en la sobreanalización. Con Lorena se trata de conectar con tu cuerpo, con tu sabiduria interna, con tu propio proceso, con tu instinto. Con sus propias palabras: “poco que saber, mucho que sentir”

Hoy siento confianza en el proceso evolutivo de mi cuerpo y de mi alma. Respeto por el camino que me toca transitar y mayor valentía para hacerlo. Me siento cerca de mi, acompañada y cuidada por mi.

Infinitas gracias por la mujer enorme que es Lorena y su maestría para despertar en mi a mi propia maestra interior.