Érase una vez, una mujer que vivía totalmente desconectada de sus emociones, de sus necesidades y de su valor. Ella tenía tanto miedo a sufrir, tanto miedo a sentir, tanto miedo a que la abandonasen, tanto miedo a que no la quisieran, que se había disociado de su cuerpo.
Ella no se sentía merecedora de amor y tenía la sensación de que nadie la veía.

Ella, siempre buscando fuera lo que creía que le faltaba, regalando su poder y regalándose a cualquiera. Siempre había necesitado que otros le dijeran quién era, siempre había necesitado que la validarán. Y si no lo hacían, sentía que había algo defectuoso en ella.

Su vida había ido pasando totalmente desconectada de su enorme poder, de su inmensa valía y de su alma.

Pero ella no sabía nada de esto. No sabía que todo lo que buscaba fuera lo tenía dentro. Solo sabía que nada en su vida parecía funcionar por más que se esforzase, que hacía más de tres años sostenía unos fuertes y constantes dolores en la zona pélvica y que la vida le traía una y otra vez las mismas situaciones con diferentes personajes secundarios, a los que ella, además, les regalaba el papel protagonista de su vida.

Ella no sabía, todavía, que la única protagonista y guionista de su vida era ella.

Ella, como te habrás imaginado, soy Yo.

Encontrar a Lorena fue el inicio de mi vuelta a casa, a mi esencia, a mi femineidad, a mi alma.

Con ella inicié un viaje difícil de describir. El viaje más maravilloso y hermoso que nunca he hecho, pero también el más intenso y en momentos doloroso. De su mano, con mucho amor y contención por su parte, hemos ido entrando en cada una de mis sombras y de mis heridas nucleares. Me rendí, dejé de luchar… y sentí, sentí mucho. Sentí y sigo sintiendo todo lo que no me permití sentir. Aún hoy no sé explicar lo que sucede en una sesión con Lorena, pero lo cierto es que sucede tanto… Y, ¿sabes qué?, creo que tampoco hay nada que entender. Con ella, todos los puntos se van conectando. Sólo tienes que confiar en ella, y sobre todo en ti.

Lorena me ha regalado la historia de amor más bonita que jamás he vivido, ni viviré. Esa que tanto busqué y me esforcé por encontrar fuera. Está siendo maravilloso conocerme y reconocerme. El amor, la compansión y la generosidad hacia mí van creciendo. Un amor tan fuerte que me va revelando la luz de mi alma. Hoy estoy conmigo y ahora ya no me abandono. Ya no me distraigo con el ruido, sólo intento vivir mi verdad.

Ahora sólo me pregunto, a quién darle las gracias por haber traido a Lorena a mi vida.
Lorena, me estalla el corazón cuando pienso en ti. Infinita gratitud y amor es lo que siento por ti y hacia ti.
Gracias por seguir caminando a mi lado.