“Desde la primera sesión ha cambiado mi forma de mirarme, ahora lo hago con mas suavidad y aceptación, no me castigo o rechazo ante algunas situaciones que si lo hacía antes. Esto produce más confianza en mi haciéndome sentir segura.

Para mí ha sido un gusto trabajar contigo, siempre me sentí cuidada y segura, muy a gusto; esto me permitió poder expresarme abiertamente y con confianza.

Me ayudaste a sentirme más segura de mi misma, me enseñaste a mirarme con amor y respeto. Brindándome las herramientas necesarias para hacerlo; estuviste ahí para escucharme y recordarme lo mucho que valgo y como hacer el trabajo cuando me ganó la angustia y me sentía fatal.

Todo el proceso fue realmente sorprendente, pero lo que más me quedo fue el reencuentro con mi niña interior, el poder darle/me ese amor y comprensión que de alguna forma me había faltado.