Hace casi 4 años empecé “gracias” a una crisis muy fuerte a buscar caminos alternativos de sanación, fuera de las terapias psicológicas que llevaba haciendo hace años y en las que yo sentía que hacia poco o nada de avances. En el camino probé muchas cosas, me encontré con algunas que me ayudaron, pero cuando me sentía saliendo del hoyo, pasaba algo que me volvía a desbordar y sentía que volvía a hundirme. Era como que todos los avances, las cosas que ya entendía, lo que había logrado comprender, etc. No sirviera de nada y de nuevo caía en la angustia, la desesperación, a pensar que estoy loca, mal, fallada, rota y que tenia que aprender a vivir así, con el miedo a que la gente que me quiere se aleje, por no poder “controlarme” y por estar siempre cayendo en depresiones o ataques de rabia o llanto.

Cuando encontré a Lorena, me di cuenta que me faltaba integrar a mi cuerpo, había trabajado solo la mente y ella me ayudó a sentir mi cuerpo, a observarlo de verdad, sin critica o juicio, si no que para “escuchar” que necesita, que me esta diciendo, que emociones siente y que herramientas me pueden ayudar a limpiarlo o desbloquearlo. Fue sorprendente el cambio, sentí que ya no me hundía al fondo, aprendí a flotar y a contenerme. Mi esposo también notó el cambio y nuestra relación ha mejorado mucho, desde que me puedo sostener y entender mis comportamientos, también me ha ayudado a ser más compasiva y comprensiva con otra gente que tiene las mismas heridas o máscaras. Hoy me siento mejor conmigo misma, me queda mucho por aprender y trabajar seguro, pero estoy feliz de haber llegado a un buen puerto, de poder tomar un respiro y dejar de buscar con desesperación ayuda. Recomiendo 100% el trabajo de Lorena, para aplicar las herramientas que nos da para sanar desde adentro y uno misma. Hoy soy más segura, me siento más tranquila y siento que estoy tomando el poder de mi cuerpo y mi lugar en el mundo.