Tu cuerpo, tu templo

Me alucina el grado de incoherencia en el que vivimos. Nos pasan diariamente por la cara imágenes de violencia en todos sus grados y está bien!, estamos programados para verlo y no pasa nada! Incluso hemos llegado a anestesiarnos al respecto, pero vemos imágenes de un cuerpo desnudo y saltan todos los programas y virus que tenemos instalados: Está gorda, está flaca, le cuelga esto, no tiene aquello…..

Las personas se sienten incómodas con la desnudez.

¿Desde cuándo la desnudez es algo perverso? ¿Algo impactante?

Conectamos desnudez con sexualidad, y muy pocas personas están cómodas con su sexualidad. Hay demasiadas heridas, pero todos nacemos desnudos.

Mira a los niños. Aman estar desnudos. Se sienten cómodos viviendo en sus cuerpos, aman acariciar, y abrir sus cuerpos al sol, al viento al mar. No están manchados con todos los buenos-y-malos- con los que nos terminan rebozando. Recuerdo llegar a la playa de pequeñita y querer sacarme el bañador lo primero.

La desnudez es nuestro estado natural. Hasta que nos dicen que hay algo “malo” con nuestro cuerpo, y que tiene que esconderse.

Pero nuestros cuerpos quieren respirar, se asfixian bajo capas de materiales hechos de poliéster. Nuestro cuerpo es una expresión de la naturaleza y la naturaleza no usa telas sintéticas para cubrirse.

Cómo nos percibimos, nuestra “imagen corporal” es uno de los mayores problemas que la gente tiene. Dicen las estadísticas que más del 90% de las personas tiene una percepción negativa de su cuerpo. ¡Más del 90% de la población del mundo!! ¿Pero sois conscientes de esto?

Sus cuerpos no encajan con los conceptos que sus mentes tienen sobre ellos. Así que lo intentan a veces a costa del propio cuerpo: Cirugías, bótox, liftings, entrenamientos agotadores que te dejan extenuado y agotado. Otros se rinden y se acaban comiendo hasta su propia vergüenza para llenar el vacío de la desconexión consigo mismo.

La mayoría de la gente trata a su cuerpo como un objeto, algo que tiene que actuar según lo que la mente le está diciendo. Llevarse al límite cuando la mente se lo diga. Tener relaciones sexuales cuando la mente quiere. Comer alimentos que son atractivos para la mente.

No tiene por qué ser así. El cuerpo es mucho más inteligente que la mente. El cuerpo nunca miente, siempre está en el presente. La mente vaga de acá para allá, fluctuando como una veleta. Hoy “necesita” una cosa, dentro de 5 minutos otra.

Nuestro cuerpo nos da señales muy claras de lo que es bueno o malo para él, y cuándo. Pero antes tenemos que des-anestesiarnos. Aprender a escucharlo. Aprender a escucharNOS. Dejar ir la vergüenza que arrastramos sobre nuestro cuerpo, y sobre el sexo.

La vergüenza que nos separa, que no nos permite conectarnos, tocarnos, sentirnos. La vergüenza por ser demasiado erótico, demasiado sexual, demasiado abierto. Una vergüenza que alguna vez nos hicieron sentir y que, escúchame, ES MENTIRA.

Si nos hicieron creer alguna vez que hay algo mal en nuestro cuerpo, con nuestra sexualidad… entonces hay Resultado de imagenalgo mal con el hecho de ser humano y si sentimos que hay algo mal con el hecho de ser humano, entonces algo está mal con el mismo hecho de EXISTIR.

Es lo que se reprime, lo desconocido y lo oculto lo que provoca nuestra imaginación y nuestra psique y lo que nos lleva a la distorsión, pero si nos permitiéramos esta desnudez, generaríamos menos violencia.

La desnudez nos sana. Nos recuerda que somos humanos, vulnerables y reales.

No necesitamos escondernos bajo capas de maquillaje, ropa de moda o creencias. Cada uno de nosotros es diferente y precioso en su individualidad. No todos fuimos hechos para tener vientres planos, culos respingones o pechos grandes.

Si quieres hacer la paz con tu imagen corporal, ve a lugares donde se acepte la desnudez. Desnúdate en la naturaleza, nada desnudo. Y siente tu cuerpo, quédate presente en él, y te garantizo que te va a encantar.

Y se de lo que hablo, porque yo también estuve ahí. Desconectada. Anestesiada. Presa del programa. Esclavizada.
Me ha llevado mucho trabajo de des-condicionamiento.

Comprender que toda la mierda que he ido recogiendo de los medios de comunicación, del entorno y de la sociedad, no era mía. Saber qué en realidad era y quería YO. Sanarme, sanar mi sexualidad, permitirme sentir vulnerable, SENTIR y dejar de esconderme detrás de máscaras y proyecciones.

Mujer Alquimia tu cuerpo tu temploY a medida que lo fui haciendo, iba sucediendo algo mágico: Cuanto más aceptaba y amaba mi cuerpo, cuanto más me reconciliaba con él, más regalos él me hacía, más me conectaba con TODO, más Veía, más percibía y más brillaba, y la gente más lo notaba y más me lo hacía saber. Me sentía bien en mí….ohhhhhh, no os podéis imaginar lo que es esto.

¿Os imagináis si un día amamos tanto nuestro cuerpo cuántos negocios se van a ir a la mierda? Y no quiero satanizarlo todo, no nos vayamos al extremo, no estoy en contra de todo, de lo que sí estoy en contra es del sufrimiento humano.

Si yo llegué aquí, significa que tú también puedes. Por supuesto.

Hónrate. Tu cuerpo es tu Templo

Lorena Cuendias

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