El proceso de sanación es en espiral

¿Imaginas a un árbol sujetándose las hojas porque llega el Otoño y no las quiere perder?

​ ¿O quejándose porque se le caen?​
 
No. El árbol está rendido a sus ciclos. A los ciclos de la Naturaleza. Confía en ella. Sabe que pronto tendrá otras hojas, nuevas y fuertes.
 
¿Te imaginas ​a ​la ​T​ierra triste porque llueve? No. Agradece el agua que germinará las semillas, y luego el calor que las hará crecer.

 ¿Entonces, por qué nos resistimos a nuestros ciclos?​ ¿A nuestros procesos?​ ¿Por qué nos resistimos a sentirnos mal cuando nos sentimos mal?.

Porque pensamos que estamos separados de todo lo demás. Que no pertenecemos al Todo, a este sistema increiblemente bien organizado.
 
 “Sentir​s​e mal” tiene algo que decirte. “Sentir​s​e mal” te lleva hacia dentro, a observar eso que te está haciendo sentir mal, a escucharlo, a integrarlo. Tiene un aprendizaje, es un regalo.
 
Cuando estamos bien queremos seguir así para siempre. Como el árbol que no quiere perder sus hojas. Y Cuando estamos mal queremos estar bien.
 
Pero nunca estamos AQUÍ, en este momento, ahora, con todo lo que sea que estás sintiendo, con todo lo que sea que te está pasando. Con el regalo. Con lo que tu cuerpo te está diciendo.​ Y nos perdemos toda la información que está ahí disponible, toda la integración que se quiere producir.​
 
​Cuando estás en ese sagrado lugar de sentirlo todo, el aprendizaje sucede y la Alquimia se produce.
 
Lleva tiempo integrar nuestro dolor, transmutarlo. Pero si no lo permitimos, nos resistimos. Nos aferramos a “otra cosa”, y no a lo que está sucediendo en este momento.​Sería como querer seguir vistiendo como en invierno en verano. Puedes! Pero te vas a cocer.

Imagen: Nico Hoppe

Pero aún sigo con esto??? Aún no he sanado esto otro?? Otra vez se me repite esto??, estas preguntas representan la mayor incomprensión de cómo funciona el viaje de sanación.

​ Y esas preguntas provienen de la propia herida.
Es un mito que sanar equivale a deshacerse del dolor y de las emociones desagradables que nos produce.

Esto no es “comida rápida”. Esto es un ​valiente ​compromiso a largo, muy largo plazo. Es un compromiso de por vida.

A eso vinimos. Es como si te hubieras matriculado en una carrera universitaria, y en los primeros exámenes, te pusieras a despotricar porque no quieres hacerlos. Estás ahí para eso!!!​, es TU carrera universitaria, aquí, en este plano. Nadie más la va a sacar por tí. Nadie más puede cursar TUS estudios.

Este proceso se realiza con el tiempo, paso a paso, con ternura, suavidad y compasión.

imagen: Anna Mcnaught

Toma años de trabajo interno  sanar las heridas entre generaciones. Pero es fascinante poder hacerlo, y muchas veces no somos conscientes y perdemos la perspectiva.

El anhelo de alivio del dolor es natural. Es humano. Pero si queremos madurar verdaderamente como especie y sanar de verdad, debemos cambiar nuestro enfoque de buscar alivio “fuera” o lejos de  sentir nuestras heridas y en cambio buscar alivio “a través” de nuestra transformación, a través de ellas.

No crecemos y evolucionamos a través de odiar nuestras heridas o juzgar nuestro dolor y  nuestras emociones. Crecemos a través de abrazarlas, nuestra ira, nuestra rabia, nuestro desprecio, tristeza, lo que quiera que sea! y dándonos cuenta que ninguna emoción dolorosa puede hacernos daño. Que la visión profunda sólo es posible desapegándonos del concepto “ya estar bien” y rendirse al proceso.

Este cambio de mentalidad respecto a tu propio viaje de sanación es muy poderoso y determinante para realmente cosechar los dones de una vida vivida conscientemente.

La tendencia a juzgarnos por nuestras emociones está profundamente arraigada en la cultura y en nuestras familias. Podemos sentirnos como un bicho raro, como si hubiera algo que está “mal” en nosotros.

Pero la verdad es que a menudo las personas que buscan la sanación y el crecimiento son las más saludables dentro de un sistema familiar disfuncional. Y no es sólo honrable, es venerable.

Toma tiempo que nuestros sistemas nerviosos se regeneren de patrones de hiper-vigilancia y para que nuestros cerebros se reseteen de traumas vividos.

Empie​za ​a ver la herida como un portal​ hacia tu poder.

Cuando juzgamos nuestro dolor o malestar como un fracaso personal, inconscientemente volvemos a herir a nuestro niño interior:
 
“¿Cuándo vas a estar  bien??? Esto está tomando demasiado tiempo! ¿Date prisa! ¡¡Ponte bien! !...no, no va así la cosa.

 La total sanación es ficción, igual que la perfección no existe. El viaje interior es infinito, porque estamos en permanente evolución. Siempre vamos hacia un nuevo nivel.

Y si bien este viaje es un desafío, muchas veces desbordante y solitario, es un privilegio ser lo suficientemente consciente para hacerlo.

Muchos de nuestros antepasados ​​rechazaron su dolor. Pero ahora, tenemos la conciencia y la responsabilidad de sanar el nuestro.

Viaja con todo tu corazón a la sagrada espiral de tu viaje interior. Entrégate completamente y confía en el proceso! A medida que lo hagas, y con cada vuelta en la espiral, serás transformada y recompensada de una manera que ninguna cosa terrenal podría acercarse.

Valor y coraje! ❤

Lorena Cuendias

You Might Also Like...

2 Comments

  • Reply
    Rocio
    14 septiembre, 2017 at 1:12 pm

    Gracias por compartir, precisamente estuve en un mini curso sanando a mi niña interior y comprendí que la sanación nuca termina y es un compromiso conmigo misma. Me lo debo. te mando un fuerte abrazo

    • Reply
      Lorena Cuendias
      15 septiembre, 2017 at 4:38 am

      Hola Rocío!

      Qué bueno que estés haciendo trabajo con tu niña interior. Verás como empiezas a experimentar cambios muy pronto y muy profundos. Gracias por tu comentario. Un abrazo

Leave a Reply