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ALQUIMIA INTERIOR

La única manera es a través

La única manera de liberar nuestras emociones es a través del cuerpo: Sintiéndolas, y no reprimiéndolas.

Ayer estuve viendo una charla del Dr. Mario Martínez, eminente neuropsicólogo que ha escrito varios libros, entre ellos “The mind body code”, uno de los mejores libros que he leído este año.

En ella, el Dr. Martínez hablaba sobre cómo evitamos sentir las “emociones negativas”. Así las llamamos: Ira, odio, tristeza, frustración, desesperación, culpa, miedo. Me fascina cómo lidiamos con ellas…. o no.

Martínez lleva mucho tiempo trabajando con e investigando a los lamas tibetanos refugiados en la India, porque le llamó muchísimo la atención la incidencia tan alta de diabetes tipo II entre ellos, mientras que otros refugiados tibetanos, no presentaban este problema.

La explicación de Mario, que ha desarrollado el concepto “Código Mente-Cuerpo” era que el budismo se enfoca mucho en el perdón, y la compasión, pero desde una perspectiva cognitiva racional, y nuestro cuerpo sabe la verdad. No podemos mentirle al cuerpo. Nuestro cuerpo siempre sabe la verdad, nuestra verdad interna. Y cuando perdonamos desde la cabeza, sin habernos permitido sentir antes la ira, o el enfado, el cuerpo dice: Ok, vamos a evitar la ira, no hay problema. Ya que quieres anestesiarte, voy a ayudarte, voy a segregar endorfinas, que son los narcóticos de nuestro cuerpo.

Las endorfinas nos protegen, nos evitan sentir el dolor, pero a la larga, producen un desequilibrio fisiológico en la capacidad del cuerpo de balancear los niveles de glucosa, y se ha visto, y hay estudios que lo demuestran que a la larga, la ira reprimida puede conducir a la diabetes.

Los lamas tibetanos vieron su país violado y saqueado por los chinos. Sus templos más sagrados fueron quemados, tuvieron que abandonarlos y exiliarse. Cualquiera que hubiera vivido esta experiencia tuvo que haber sentido el más profundo odio, pero el budismo tibetano predica el amor y el perdón.

Esta historia se repite con sacerdotes y monjas católicas, donde se ha encontrado una incidencia altísima de casos de cáncer de próstata y órganos reproductivos. Represión de la emoción humana natural una vez más, (por no mencionar los comportamientos de abuso sexual).

Como buscadora espiritual, meditadora, camino que llevo muchos años transitando, me he encontrado esto mismo entre mis compañeros y “maestros”. Esa falsa cordialidad, ese “falso amor”, la falsa hermandad.

Durante años he hecho trabajo catárquico en el que la ira que había dentro de mi cuerpo parecía no tener fin. En este círculo “espiritual” en muchas ocasiones mi ira no era bienvenida, con el tiempo me di cuenta que en realidad les recordaba su propia ira, pero eran demasiado espirituales para dejarse llevar por ella: “materialismo espiritual”.

Es muy doloroso sentarse a sentir toda la mierda que tenemos dentro, pero es la única manera de “limpiarla”.

Recuerdo hace unos años, en una sesión de acupuntura que me estaba practicando una mujer, mientras estaba ahí tumbada con mi cuerpo lleno de agujas, precisamente desbloqueando temas (nadis y meridianos) que tenían que ver con esto, estábamos de charla. Además yo ese día estaba encabronadísima por algo que me había pasado con una persona, y esta mujer me decía: “Lo que tienes que hacer es perdonarla y llevártela al corazón”…

-¿Al corazón??? – le pregunté. – ¿Al corazón???- ¿Qué coño es eso de “llévatelo al corazón”??. Te lo voy a decir, es primero de New age. Lo que quiero hacer ahora mismo es matarla y fulminarla, liarme a puñetazos con un saco de boxeo o a palos con mi colchón (ejercicio que practico y que os recomiendo encarecidamente. Es una de las mejores terapias que conozco).

Ella me miraba como si estuviera poseída por el demonio, y yo podía ver los kilos de ira que le pesaban en su cuerpo. No le había funcionado “llevárselos al corazón”, aunque pensaría que sí, supongo.

Pero el cuerpo siempre sabe y mantendrá esa energía por tí si no permites que se mueva. Y créeme: En algún momento te lo va a devolver TODO, con intereses.

Lo más difícil del trabajo personal es sostenerte, estar presente con tu propio estado emocional, con todas tus emociones, sean las que sean, y no vomitárselas al primero que se cruce contigo o anestesiarlas con las miles de maneras que tenemos para ello: Comer convulsivamente, no comer en absoluto, compras, adicciones de todo tipo…… Sentirlas es el trabajo más efectivo que existe.

Las personas tienden a hacer dos cosas con sus emociones reprimidas:

O se dejan arrastrar por ellas, bien desde el rol de víctimas o como perpetradoras, actuando y agrandando las cosas; o las evitan, reprimiendo las sensaciones de varias maneras,algunas las he comentado más arriba: adictos al trabajo, adictos al deporte, drogas, alcohol, fumar…. o el positivismo pernicioso new age del que os hablaba: “Todo está bien”, “llévatelo al corazón”, “Sé positivo”, “no está pasando nada en realidad!, “tienes que perdonar”…. El perdón está sobrevalorado, mira, me has hecho daño y NO te perdono, o al menos no por ahora, o al menos no hasta que haya sentido toda la ira que siento hacia ti en este momento. Y no te puedes saltar los pasos, porque sencillamente, no funciona, y la neurociencia y lo ha demostrado.

La proyección (dejarse arrastrar por la emoción) fortalece las vías neuronales y reproduce el patrón una y otra vez.

Y la supresión aumenta la presión sanguínea del evitador y quienes le rodean, además del efecto narcótico que he comentado.

¿¿Entonces??, ¿Qué hacemos?:

SENTIR- ESTAR PRESENTE-HACERTE CONSCIENTE.

Hacerte consciente de lo que estás sintiendo sin juzgarlo. Sin juzgarlo quiere decir que si sientes la ira de los Dioses, como yo la llamo, no empezamos a decirnos: Uy, estoy sintiendo ira, tengo ganas de matar, esto no es bueno, no soy bueno, soy deleznable, las personas como yo….. STOP!!! Permítelo TODO. Observa cómo se mueve la emoción, es como una ola. Es como sentarse en la arena delante del mar a ver romper las olas.

Llora si tienes que llorar. Grita, golpea, cágate en lo que te tengas que cagar, libérate, ayúdate! y vas a ver como se crea espacio, y ligereza y calma.

Evitamos sentir todo esto porque no queremos hacernos daño ni dañar a otros.

Lo evitamos porque no queremos sentirnos tristes, enfadados, amargados. A nadie le gusta estar amargado.Pero no funciona. NO FUNCIONA, así que tenemos que encontrar una forma más poderosa, un camino intermedio.

Y cuando lo hacemos, cuando enfrentamos nuestra oscuridad interna con valentía y amor, WOW!. Las cosas se mueven, y cuando se mueven, sanan, y nunca volvemos a ser las mismas personas.

Podemos estar presentes con todo eso, y también con la ira, el enfado, la rabia de los demás, podemos sostenerla, y esto nos hace muy poderosos, y no hablo del poder oscuro, hablo del poder luminoso.

Lorena

PD: Para los que queráis profundizar un poco más, os dejo el vídeo

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3 Comments

  • Rosa
    30 octubre, 2017 at 12:00 pm

    Muchas gracias por tu respuesta Lorena.
    Estoy completamente de acuerdo con lo que describes.
    Llevo tiempo de “búsqueda de bienestar” o en esto del crecimiento espiritual y me encanta lo que escribes y sobre todo cómo lo escribes pues, aunque a veces suene un poco tosco, suena mucho más auténtico que la mayoría de las palabras que se escuchan o leen por ahí. Y la autenticidad es algo primordial, en mi opinión, pues es algo cercano a la verdad. Sin embargo, el mundo actual parece tener alergia a la verdad…
    Qué complicado es todo y la vez qué simple. 🙂
    Gracias de nuevo por tu artículos.
    Rosa

  • Lorena Cuendias
    25 octubre, 2017 at 11:41 am

    Muchas gracias Rosa.

    Efectivamente, comparto lo que dices absolutamente.

    En mi camino, muchas veces me he sentido muy frustrada por esto.

    Veía que todo el mundo predicaba el “amor incondicional”, el “ama a tu prójimo”, en los retiros todos dándonos abrazos sostenidos de minutos interminables, pero luego si te he visto ni me acuerdo. Y yo pensaba que “algo no estaba bien conmigo”. ¿Por qué yo no siento toda esas cosas así? ¿Por qué yo siento tanto dolor, ira, rencor?. Por que era lo que tenía dentro. Yo estaba siendo honesta conmigo misma.

    Mira, uno no puede dar lo que no tiene, ni puede ser quien no es. Esto es una ley universal. Si tú no te amas, no vas a “amar al prójimo”. Si tú no has aprendido a sentir compasión por ti misma, no vas a sentir compasión por el otro. Si tú no te has perdonado, no vas a perdonar. Puedes beber agua solarizada, puedes repetir mantras, colgarte cuarzos del cuello…. Como decía Jung: Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, si no haciendo consciente su oscuridad.

    Esto es lo que te puedo decir desde mi experiencia.

    Un abrazo!

    Lorena

  • Rosa
    25 octubre, 2017 at 11:21 am

    Opino que, efectivamente, si lo “predicado” por la New Age, con todos los adeptos que tiene, funcionara, a estas alturas no estaría el mundo como está.
    Muchas gracias por tus artículos Lorena.

Me encantaría saber tu opinión