Mujer Alquimia · Alquimia interior
ALQUIMIA INTERIOR PSICOSÍNTESIS

La Noche Oscura del Alma

“La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro”.
Joseph Campbell.

La noche oscura del Alma, en realidad, es pura luz, conciencia y sentimiento.

En mi propio proceso de auto-conocimiento he pasado por muchas de estas noches, en las que nada al rededor tenía sentido, ni las personas que me rodeaban, ni las cosas que hacía, ni aquello a lo que me dedicaba, ni yo misma encajaba en este mundo que se me hacía imposible y el dolor y la desesperación parecía que no fueran a terminar nunca.

Lo que estaba pasando, es que de pronto, capas y más capas de mi falso ego se estaban desprendiendo, mis falsas identificaciones estaban cayendo. Cuando ya no eres eso con lo que te identificabas, ya no sabes quién eres.

¿Si no soy eso entonces, quién soy??

Estas son las preguntas a las que te invita este proceso.

Es como cuando buceando, empiezas a sumergirte cada vez más profundo, la luz es cada vez más débil, dejas de ver la superficie, sólo estás tú, y oscuridad, no hay a penas sonidos, no hay nadie, nada. La nada.

Con nuestra propia profundidad nos pasa igual, nos da miedo, no sabemos qué hay ahí abajo, pero cuando cae la noche, sólo se puede esperar que llegue el día de nuevo, y mientras, sentir y experimentar todo lo que ésta te trae.

La Noche Oscura del Alma es un momento de recogimiento y de profunda comprensión y transformación.

 

Es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe.

Es un momento en el que un Tsunami viene y arrasa con todo, empujándote al vacío de tu precipicio personal. Es la fuerza que viene y te quita todo aquello a lo que te estabas aferrando, y que te estaba limitando, para que tu conciencia se expanda. Y cada vez que nuestra conciencia se expande, y algo nuevo nace, algo viejo debe morir. Todas esas partes de tí que creíste ser.

A veces parece que en nuestro camino de trabajo personal no está pasando nada. Que no avanzamos hacia ninguna parte.

Sentimos que estamos estancados. Pero nunca lo estamos.

Yo lo comparo con ir subiendo una montaña. Hay tramos que parecen interminables. Es escarpada y peligrosa. Te aferras al camino, te cuidas de las rocas, y sigues ascendiendo, un paso delante del otro. Miras hacia el camino para no tropezar y sólo hay camino y más camino. Rocas y más rocas. Parece todo igual. No cambia nada. Miras adelante y sólo hay montaña y más de lo mismo, pero de pronto, un solo paso después, se abre un espacio y hay una cumbre. ¿Sólo diste un paso?. Sí, sólo diste un paso, pero ese paso no te habría llevado hasta ese lugar sin todos los anteriores.

Cuando esto sucede, es como un tetris. ¿Recuerdas el juego de Tetris?. Tenías que conseguir encajar unas piezas que iban cayendo desde la superficie de la pantalla, entre ellas, para formar líneas y figuras completas que iban entonces desapareciendo en la parte de abajo, dando espacio a nuevas piezas. Cuando lograbas colocar varias piezas a la vez estratégicamente, de pronto conseguías hacer desaparecer varias líneas de golpe, y hacías “Tetris”. Varias capas encajaban.

Algo similar sucede con nuestra conciencia, y cuando varias de esas capas con las que nos hemos estado identificando desaparecen, nos sobreviene una gran crisis, que es en realidad una gran bendición.

Las crisis son estados de transición, puntos de inflexión, momentos inciertos, caos, destrucción, que es a su vez el origen de TODO.  Es la sopa primigenia. La oscuridad y el caos preceden siempre a una expansión de la conciencia.

Es pura Alquimia.

La Noche Oscura del Alma es un descenso ineludible a los infiernos.

Y así es como el alma se hace visible, se manifiesta y madura. Y se hace escuchar. Vaya que si se hace escuchar. Nos empuja a vivir desde ella, en lugar de desde la tiranía del ego, con menos certezas sobre las cosas y más en contacto con las intuiciones y las emociones.

“Hemos de rendirnos y dejar que el dolor nos pula, nos forje, purifique y transforme en su fuego alquímico. El alma se nutre de la noche oscura. Es gestación para renacer, una oportunidad para recuperar la conexión con la esencia, frente al control del ego y la fuerza de la razón. En algún momento hemos de transitar también las sombras, los valles lúgubres y sombríos de nuestro espacio interior. Y el lugar del desierto donde encontrar la propia fuerza y verdad.” Ascensión Belart

El crecimiento personal no es un proceso lineal, controlable y progresivo. Es un proceso en espiral. La eterna espiral. Y hay que rendirse a él y estar presentes ante su vacío. Y así, según progresa, vas escalando tu propia montaña, y cada cierto tiempo, tras dar un paso, encuentras una cumbre y de nuevo la Noche oscura te arrasa, y te lleva al siguiente escalón, como la Diosa Kali, llega y te grita que te rindas, que sueltes, que cedas al proceso, que abandones la fantasía de control, que te arrodilles, aceptes la voluntad divina y confíes en el proceso.

Durante ese descenso a nuestros abismos, se nos abre una puerta a otra dimensión, al mundo de nuestras sombras. La cueva de  los aspectos desconocidos de nosotros, lo rechazado. Qué gran oportunidad, y que poco dispuestos estamos a adentrarnos en esa cueva. Hay que tener muchísimo valor y coraje. No hay nada que admire más en el mundo que el valor de una persona para transitar sus infiernos. Esto es coraje. Esos son los verdaderos guerreros.

Es un camino muy solitario. Cada poco saldrás a la superficie a tomar oxígeno, para volver a adentrarte en tus profundidades.

“Hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.” Thomas Moore

La noche oscura del alma es una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa.

Que estés bien

Lorena

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3 Comments

  • José
    22 noviembre, 2014 at 11:24 pm

    Una reflexión iluminada. ¡Gracias!

  • Lorena S.
    25 noviembre, 2014 at 1:06 pm

    A ti!
    Un abrazo,

    Lorena S.

  • Ray
    21 julio, 2015 at 3:56 pm

    Todo muy metafísico, muy del alma,pero todo es más sencillo. La oscuridad y la luz son simples partes de nuestro desdoblamiento. No existe el alma, no existe Dios, no existe oscuridad demoníaca, sólo hay energías que se distribuyen con arreglo a unas leyes físicas, otorgadas por el Gran Creador, que para nada es Dios, sobre todo el dios que nos enseñaron. Nuestro crecimiento pasa por entender qué somos y que tenemos para nuestra sobre vivencia, y a partir de ahí que misión tenemos en esta Tierra. Todo lo demás son teorías, cogidas la mayoría de ellas por los pelos. El desconocimiento, la ignorancia o la cabeza llena de nombres y hombres que en su tiempo dijeron algo interesante, deben pasar a la historia de la Humanidad y ser olvidados, y comenzar a crear lo bueno, lo verdadero. La energía vital del alfa y el omega.

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