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ALQUIMIA INTERIOR METAFÍSICA

Hallazgos del Dr. Hiroshi Motoyama sobre los Chakras

Hiroshi Motoyama es Doctor en psicología fisiológica por la universidad de Tokio.

Nacido en 1925, científico, parapsicólogo, profesor, licenciado en filosofía y autor espiritual, ha pasado su vida estudiando la relación entre la mente y el cuerpo en él mismo.

Sus investigaciones presentaron los primeros resultados experimentales que confirmaron la presencia del sistema de Chakras en el ser humano. Los Chakras son transformadores de energía. El flujo de energía a través de los chakras es bidireccional, es decir que la energía puede pasar del entorno energético sutil al cuerpo, o viceversa, proyectarse a partir de éste.

Esta última facultad parece depender del grado de activación de los chakras; la capacidad de activar energía y transmitirla a través de un chakra propio es reflejo de un estado bastante avanzado de desarrollo de la conciencia y la capacidad de concentración por parte del individuo.

Motoyama razonaba que si en efecto, un sujeto iniciado podía activar y dirigir la energía de los chakras, también debería ser posible medir alguna producción bioenergética apreciable de esos centros.

Aunque la energía primaria que conducen los chakras sea de naturaleza energética sutil, según parece, la reverberación secundaria de esas energías a submúltiplos de frecuencias, es decir a la octava baja, podría alcanzar hasta los campos electrostáticos y ser medida con instrumentos muy sensibles.

Es una idea similar a sómo los electrones de la fotografía Kirlian permiten, como octava baja resonante, la observación de fenómenos etéreos de dimensiones más altas como el efecto de la hoja fantasma. Es el efecto que se obtiene al recortar y destruir el tercio superior de una hoja, fotografiando luego el resto por medio del procedimiento electrográfico.

Cuando se examina la electrografía de la hoja amputada, se observa la imagen de una hoja entera, intacta. El trozo recortado sigue apareciendo en la fotografía Kirlian de la hoja aun cuando éste ha sido físicamente destruido.

Estos campos electrostáticos no son más que efectos secundarios producidos por las energías etéreas en una octava más alta, pero se captan con más facilidad por medio de los instrumentos convencionales de registro electrónico.
Motoyama creó una cabina especial de grabación, revestida de plomo y eléctricamente apantallada, con el fin de excluir cualquier perturbación electromagnética del exterior. Dentro de ella, dispuso un electrodo móvil de cobre que podía posicionarse frente a cualquier Chakra del sujeto investigado.

Este electrodo servía para medir el campo bioeléctrico humano a determinada distancia de la superficie corporal.

Motoyama tomó múltiples registros de los valores eléctricos correspondientes a los chakras de numerosos indivíduos en el decurso del tiempo. Muchos de esos sujetos experimentales eran meditadores avanzados y personas con un historial previo de experiencias parapsíquicas.

Cuando se situaba el electrodo frente a un chakra que según el sujeto había sido “activado”, se apreciaron en el campo eléctrico circundante a dicho chakra valores de amplitud y frecuencia significativamente mayores que los medidos alrededor de los chakras de los sujetos de contraste.

Así Motoyama verificó ser cierto que algunos individuos eran capaces de proyectar energía conscientemente a través de sus chakras, ya que mientras lo hacían, Motoyama detectaba significativas alteraciones del campo eléctrico emitido por los chakras activados.

Este fenómeno fue reproducido muchas veces en el laboratorio de Motoyama durante varios años y terminó desarrollando un aparato capaz de localizar los chakras. Posteriormente ideó un sistema que mide las características eléctricas en los distintos meridianos de acupuntura para deducir informaciones fisiológicas.

Este aparato, denominado por Motoyama como AMI, es un sistema computerizado que puede diagnosticar desequilibrios fisiológicos en un individuo en cuestión de escasos minutos, los puntos que se comparan por medio de esta máquina son los terminales de cada par de meridianos energéticos que recorren nuestro cuerpo.

La razón por la que se midan los valores eléctricos de los pares de meridianos deriva de la teoría China del yin y el yang, cuya adaptación moderna propone que cuando los órganos internos se hallen en estado de equilibrio, es decir, de salud, los pares de meridianos correspondientes deben presentar valores aproximadamente iguales.

En cambio, cuando algún órgano adolezca de una dolencia oculta o próxima a manifestarse, deberá observarse una marcada diferencia entre los valores eléctricos de cada uno de los meridianos del par asociado.

La máquina AMI capta las corrientes epidérmicas locales procedentes de los puntos de acupuntura situados en los extremos de los meridianos.

Motoyama estudió con el AMI a más de cinco mil personas, con el fin de obtener una base estadística que permitiese deducir valores de referencia para los estados de normalidad y anormalidad fisiológica y eléctrica. Motoyama y otros que trabajaron con el AMI, hallaron fuertes correlaciones entre el desequilibrio eléctrico de los pares de meridianos y la presencia de enfermedades en los sistemas orgánicos asociados.

AMI se ha utilizado en el Bob Hope Parkinson Research, con el fin de estudiar las anomalías energéticas y los desequilibrios fisiológicos de los individuos afectados por el mal de Parkinson. Los primeros datos obtenidos sugieren que muchos enfermos de parkinsonismo padecían anomalías anunciadas por el desequilibrio en los meridianos correspondientes.

En Estados Unidos son numerosos los profesionales que utilizan ya el AMI con resultados muy positivos.

Los datos de la máquina AMI aportan nuevas pruebas sobre la existencia del sistema de meridianos y sus asociaciones predichas.

Otro desarrollo instrumental que corrobora las teorías Chinas sobre la acupuntura, meridianos, chakras… ha sido el de la fotografía Kirlian y sus técnicas derivadas, de la que hablaré en otra entrada.

Lorena

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