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El despertar de lo femenino: Sanando nuestro segundo chakra

Está pasando: La energía femenina está resurgiendo.

Lo femenino incluye los siguientes aspectos: Suavidad, intuición, sensibilidad, sabiduría, lo salvaje, la creatividad, la co-creacción, generosidad, amabilidad, introversión, indulgencia, lo conmovedor, lo  espiritual, la conexión, pasión, honestidad, integridad, comunicación emocional, expresión, veracidad, sensualidad, fluidez, confianza, sexualidad, inocencia, juego, lo amoroso, belleza, pureza, vulnerabilidad…

Estas cualidades pueden existir tanto en hombres como en mujeres.

Sin embargo, ambos sexos han sido avergonzados por sentir estos aspectos de sí mismos.

Colectivamente, la sociedad ha ocultado, enmascarado y rechazado lo femenino por confundirlo con debilidad y a la vez, por sentirlo terriblemente poderoso.

El miedo ha dominado lo femenino y se ha convertido en una forma de suprimir su Verdad.

Pero la energía femenina está resurgiendo en todos nosotros.

Donde se temía la vulnerabilidad y la honestidad, estas cualidades ahora se ven como reales, honestas, identificables y dan permiso para que las personas sean reales consigo mismas.

En la anatomía energética, el poder femenino es parte del segundo chakra, en la pelvis, en el vientre. Es nuestro caldero.

Este chakra se relaciona con las cualidades enumeradas anteriormente, pero la emoción oculta que se almacena en esta área del cuerpo es vergüenza. Hemos acumulado vergüenza por ser mujeres, sentirnos mujeres y encarnar lo femenino. Esto se manifiesta en un sentimiento de indignidad, de sentir que hay algo en nosotras que debemos rechazar. Que no está bien ser quienes somos.

Duele sentir que una parte de tu ser no está bien.

Pero no es nuestra culpa ni hay nada malo en nosotras, es el “programa”, la memoria ancestral de cómo la sociedad ve lo femenino, lo que no está bien. Como resultado, los hombres no pueden relacionarse con sus lados femeninos por lo que suprimen o lastiman lo femenino, lo rechazan porque es lo que les enseñaron a hacer, y eso se ha perpetuado por eones.

Al igual que nosotras las mujeres, rechazamos nuestro femenino, porque la programación inconsciente es esa. Aprendimos a odiarnos. A odiar nuestros cuerpos, entre otras cosas, por no ajustarse a las tablas de medidas patriarcales. A los cuerpos imposibles de los medios de comunicación. Nos castramos, y por proyección, castramos lo femenino en nuestros hombres.

Y nos identificamos con un rol masculino de ser, porque nos contaron que así debía ser, transformándonos en mujeres masculinizadas que compiten por ser hombres, y a su vez, temiendo lo masculino. Es como una enfermedad mental!

Hemos masculinizado nuestra sexualidad.La pornografía mayormente dirigida al sexo masculino, ha transmitido la sexualidad vista desde el hombre. La mujer no penetra, no embiste. Lo femenino acoge.

El movimiento natural de la mujer es la ondulación, como la serpiente. La mujer se mueve en círculos, ochos, infinitos, ayudando de una forma innata y natural a su kundalini a ascender hacia arriba. Su pelvis danza fluida con la energía. ¿Qué tiene esto que ver con lo que pretenden contarnos?

¿Cuántas mujeres no tienen problemas para sentir? ¿Para alcanzar un orgasmo? ¿Para de verdad conectarse con su compañero?. ¿Cómo van a hacerlo si están yendo en contra de su cuerpo porque es como les han transmitido que se hace?. El sexo patriarcal es todo menos conexión.

No mujer, no hay ningún problema con tu cuerpo, no eres anorgásmica, tu potencial sexual es infinito e ilimitado, poderoso, destructor. Es tu sistema operativo el que está defectuoso. Se ha cargado de virus que no lo dejan funcionar correctamente.

¿Y los hombres?  están sometidos a tanta presión, la información está tan intoxicada, tan absolutamente adulterada, que lo extraño es que puedan sentir algo. Ni menciono permitirse su sensibilidad, o vulnerabilidad.

El vientre de la mujer  es una parte del cuerpo muy herida colectivamente.

Pero es una conciencia que se niega a seguir siendo herida.

La sanación se produce primero en las personas que tienen el coraje de usar su voz y decir su verdad. La voz es una poderosa herramienta para sanar la vergüenza. Solo hablar de eso es el primer paso para sanarlo. A partir de ahí, se desvela la historia …

Aprendiendo de nuevo a sentir: ira, rabia, vergüenza, culpa, pena, miedo.

No temiendo nuestros sentimientos, sino permitiendo que se manifiesten y se expresen.

Obteniendo apoyo y permitiéndonos ser lo suficientemente vulnerable (que es un PODER) para pedir ayuda.

Perdonándonos a nosotras mismas. Por todo y por nada.  Perdonando a los demás. Encontrando nuestra voz, nuestra expresión. El útero/vientre/segundo centro energético, está relacionado directamente con el chakra garganta, y con tu corazón!. Con tu expresión. Con lo que has venido a hacer al mundo. Sanarlo y trabajarlo es absolutamente fundamental reivindicando nuestra propia verdad.

Los hombres necesitan reconectar con sus aspectos femeninos, re-conocerlos, para poder reconocer verdaderamente a una mujer, y poder verla de verdad y no a través de las mentiras que les han contado de lo que es una mujer.

Se necesita que las mujeres se pongan en contacto con sus heridas y con su lado femenino para reconocer su poder, y sanar.

Una mujer que sana, sana a cientos de mujeres y hombres.

Lo femenino está encarnando de nuevo con más fuerza que nunca.

¿Qué vas a hacer para reconectar con tu femenino?

Os dejo a continuación dos grabaciones. En la introducción os hablo de todo esto, y en la meditación, os guío por un proceso de conexión con este centro energético tan importante, para empezar a trabajarlo y sanarlo:

Que estéis bien!,

Lorena

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