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Atajos espirituales

Hace unos años leí “La evasión espiritual” de Robert Augustus Masters. Además de reirme muchísimo, porque está cargado de sentido del humor, me hizo reflexionar a cerca de verdades como templos.

La evasión espiritual (el uso de creencias espirituales para evitar tener que tratar con sentimientos dolorodos, heridas no resueltas y necesidades de desarrollo) se halla tan generalizada que pasa muy desapercibida.

Los alegatos utilizados para escudarse tras ella son dignos de monólogo del club de la comedia. No tenéis más que hacerle llegar el artículo a alguno de vuestros conocidos “reconocidos” escapistas, y meter las palomitas en el microondas … ¿He dicho microondas???? .Noooooooooo!!!!!!!!!!!!!! horror!!!!!!!!!!! en el microondas NOOOOOOO. Mejor las hacéis al modo artesanal, en un cazo con aceite de oliva de primera presión en frío. Esto es de primero de conciencia.

Bromas aparte, ayer me llegó esta entrada de Bo Heimann, del blog Dharma en Español (abajo cito la fuente). Resume muy bien el libro de Masters.

Y tú? Te estás escapando?:

En su libro Spiritual Bypassing, Robert Masters hace una importante llamada de atención a todas las personas con inclinaciones espirituales. Es una llamada de atención que suena a verdad y está en consonancia con lo que siempre han enseñado los auténticos maestros budistas: no pienses que puedes saltar directamente a la parte de arriba de la escalera.

Robert Masters señala una serie de rasgos poco saludables que podrían derivarse de un adiestramiento espiritual no guiado y sin base: capacidad excesiva para el desapego, centrarse solo en el pensamiento positivo, miedo al enfado y bondad artificial, descuidar las emociones, dificultades para poner límites, falta de interés en un verdadero trabajo psicoterapéutico, una inteligencia intelectual muy alejada de la inteligencia emocional y moral, centrarse en lo absoluto más que en lo relativo y personal, e ideas un tanto exageradas sobre el propio nivel cognitivo.

¿Les suena alguna alarma? ¿Pueden decir que están completamente libres de estos rasgos?

Todos los maestros auténticos de quienes he tenido el lujo de recibir enseñanzas han subrayado siempre que tenemos que trabajar de dentro hacia afuera. Con el concepto de atajo, Masters describe cómo muchas de las personas supuestamente espirituales están saltándose el imprescindible desarrollo psicológico y lo compara con ser izado hasta la cima de la montaña en helicóptero. Terminamos sin una base segura o firme. Nuestra visión es inmerecida y no está respaldada desde el interior, sino que ha sido comprada y lograda sin el adecuado trabajo de base. Si queremos ser realmente libres, tenemos que recorrer todo el camino hasta la cima.

En su libro, Masters señala varias formas en las que tendemos a usar la espiritualidad como vía de escape para insensibilizarnos. Primero, señala el hecho de que no hay atajos fáciles, aunque parece que más de un maestro y escuela espiritual contemporáneos así lo creen. Como suele decirse, solo tenemos que estar presentes en el ahora.

Como indica Masters, lo que ocurre sin embargo es que no muchos somos capaces de aceptar que estamos tratando de llegar a la cima de la montaña haciendo trampas.

En nuestra opinión, es de lo más sensato evitar los temas difíciles y no emplear demasiada energía durante ese tiempo. Nos gustan los grandes avances cognitivos y la visión desde la cima de la montaña. No disfrutamos de los pasos pequeños, de la práctica diaria, de estudiar un año entero o del riguroso trabajo psicoterapéutico necesario para llegar hasta allí arriba sin un helicóptero. Debería ser, por supuesto, indoloro, ¿no? Así, la engañosa idea de un atajo termina siendo un callejón sin salida. Masters dice que nos gustaría creer que podemos hacerlo todo en la mitad de tiempo.

En segundo lugar, Masters señala que hay un positivismo exagerado para el que los ambientes espirituales son un gran caldo de cultivo.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros estamos controlados periódicamente por el miedo, el enfado, los celos, el dolor, etc., lo que ha pasado a etiquetarse como emociones negativas. Por tanto, no las aceptamos. Y como no podemos contener esos sentimientos, evitamos tratar con ellos.

En aras de la espiritualidad, ocultamos nuestras partes oscuras en las sombras. Quizá estamos trabajando mentalmente con ellas. Hacemos algo de yoga, sin comprometernos, sobre una alfombrilla de goma o meditamos un poco. Masters compara esto con chapotear en el lado poco profundo de la piscina. Por desgracia, nos engañamos pensando que este tipo de trabajo puede crear realmente un cambio duradero.

El verdadero trabajo terapéutico y el verdadero trabajo espiritual, como el auténtico budismo, se hace en la parte honda de la piscina.

El budismo es como zambullirnos en la inmensidad del océano. Según Masters, el trabajo auténtico es muy, muy duro y peligroso; y tiene razón. No es un proceso agradable, ordenado, sino un asunto enrevesado y sucio que implica el cuerpo, las emociones y el conocimiento cognitivo.

Masters dice que la aversión o el enfado —una de las cinco kleshas— están especialmente expuestos a una enorme cultura de eliminación;

La gente espiritual nunca se enfada, ¿no? Sin embargo, ¿no es el enfado lo que nos hace decir no a las relaciones y circunstancias poco saludables?

Según Masters, quienes reconocemos nuestro enfado y podemos expresarlo de un modo respetuoso, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos, somos quienes en última instancia estamos en mejores condiciones de perdonar el enfado de los demás. Cuando contenemos nuestro enfado y nos comportamos como si nunca nos enfadásemos de verdad, lo llevamos dentro como una herida sangrante. Los sentimientos de pena, vergüenza, miedo, soledad, etc. tampoco gozan de buena reputación entre muchas personas espirituales.

Otro dogma en los círculos espirituales que Masters señala es la idea de que todos nos comportamos lo mejor posible y tenemos básicamente intenciones positivas.

Esto podría significar que tenemos muchas dificultades para poner unos límites saludables, a pesar de que podría ser muy evidente que nos están faltando al respeto. Puede que dejemos que los demás abusen de nosotros demasiado tiempo debido a la idea equivocada de que deberíamos ser siempre bondadosos y compasivos. Esta compasión excesiva y equivocada hacia los demás apenas se distingue de la falta de respeto y de compasión hacia uno mismo.

Masters nos llama adictos a la armonía, básicamente debido al miedo.

Este miedo no es sólo miedo al enfrentamiento, sino también miedo a no parecer una persona espiritual recta y buena. De este modo, permitimos que continúen indefinidamente patrones y relaciones poco saludables.

Además, si no somos capaces de decir no con poder y propósito, nuestro se convierte en algo veleidoso y débil.

Otro problema es el de la trascendencia.

Masters dice que hay una delgada línea que separa lo que podemos llamar trascendencia adecuada de significado espiritual y una disociación poco saludable de las emociones, los rasgos de personalidad y los traumas, que son cosas que no nos gustan.

El enfoque saludable es trascender y aceptar el sufrimiento y reconocer las equivocaciones y los errores de las cualidades negativas que queremos dejar atrás. La huida y la evitación son la trascendencia poco saludable. Masters lo llama disociación vestida de ropajes santos. Cuando experimentamos dolor y tristeza, o decepción por la falta de respeto de nuestra pareja, el atajo espiritual consiste en elevarse por encima de eso para dejar de sentirlo, en lugar de permitirnos sentir y expresar las emociones que están allí.

Según Masters, en el peor de los casos, el resultado combina la falta de conexión con el cuerpo y con la tierra.

Masters quiere que también seamos conscientes de la popular moda de la no dualidad: «Todo es uno y todo está bien.

No hace falta que hagas nada, no hace falta que cambies nada, simplemente permanece allí en el ahora.

Aprende a no identificarte con tus limitadoras historias sobre ti mismo. Date cuenta de que todo es unidad. ¡Y sé libre!» ¡Es tan sencillo! Masters siente solamente respeto hacia la doctrina como tal, y coincido con él, que se expone como la tarea sencilla que es.

Lo que Masters sugiere es que somos libres y que siempre lo hemos sido, pero hemos olvidado nuestra auténtica naturaleza.

Por desgracia, preferimos que nuestro plan personal no incluya trabajo que hacer; como si de repente no tuviéramos dificultades con la ansiedad, el enfado, la codicia, la vergüenza, etc. Las enseñanzas no duales son peligrosas por el riesgo inminente de que reneguemos de nuestra humanidad, nuestras emociones y nuestro cuerpo. Este centrarse erróneamente en lo absoluto, en que no hay personalidad, cuerpo ni historia, desembocará a menudo en una huida intelectual de la vida cotidiana y el desarrollo personal.

El libro de Masters es un golpe bastante duro al ambiente espiritual. Es una llamada para que nos tomemos nuestra vida y a nosotros mismos realmente en serio, como han hecho siempre todos los auténticos maestros budistas. Según Masters, los atajos espirituales nos separan de nuestro dolor y de nuestros problemas personales, que por tanto se quedan sin resolver.

Abrazos!

Lorena

Extraído de Bo Heimann, Freeing Your Mind — an introduction to Mindfulness and basic Buddhist philosophy. Texto original en inglés publicado el 9.12.15 en Levekunst.

Spiritual Bypassing está traducido al castellano por Anna Renau Bahima para Ediciones Vesica Piscis: La evasión espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que realmente importa.

Fuente:

Atajos espirituales || Bo Heimann

 

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1 Comment

  • tu brillo y potencial está dentro de tí
    9 noviembre, 2017 at 2:54 pm

    […] en círculos espirituales. Yo lo denomino “By-pass espiritual” puedes leer más acerca de esto AQUÍ. Entrar en ese espacio interior de uno para sanar el trauma no es tan atractivo como “Estar en […]

Me encantaría saber tu opinión