ACERCA DE MI

Voy a contarte un poco de mi historia y sobre por qué nace Mujer Alquimia:

Soy una buscadora.

Desde muy pequeña comencé a tener experiencias de naturaleza espiritual, que con mi mente de niña no podía comprender y que me hicieron interesarme por todo lo relacionado con el Alma humana y la existencia.

 Era psíquica, intuitiva. Podía percibir otras realidades, conectar con otro tipo de conciencias, sueños lúcidos, premoniciones, experiencias extracorpóreas…en fin, fue muy difícil y bastante desequilibrador intentar amoldarse a un mundo al que sientes que no perteneces.

Siendo ya muy niña empecé a profundizar y a investigar sobre los diferentes aspectos del SER en especial el cuerpo energético y sus distintas manifestaciones, su relación con los desequilibrios físicos y emocionales, la conciencia, los estados disociados, y el origen de las enfermedades. Los patrones de resonancia y comportamiento repetitivo a lo largo de vidas.

Aquello  me llevó a replantearme todo lo que me habían contado, todo lo que había “aprendido”, toda la programación a la que había sido sometida.

Mi afán por encontrar respuestas me llevó a una búsqueda, en un comienzo, incesante, a través de libros, textos de sabiduría, filosofías, religiones orientales, cursos, talleres, documentales, conferencias, intercambio de experiencias y conocimientos con personas, terapeutas, chamanes, iniciados, gurús, iluminados, no iluminados, personas psíquicas, conocedores de muchas disciplinas, viajando por aquí y por allí.

Desde siempre me atrajo el mundo de la ciencia y entender el porqué de todo, desde una perspectiva lógica y mental.

Así que me licencié en Ciencias (Biología), pensando que allí encontraría las respuestas a todas mis preguntas.

 Pero la ciencia actual sólo considera real lo que es medible, y medible, lo que en estos momentos puede ser medido con los instrumentos y medios con los que contamos, de modo que cualquier cosa que no pueda ser medida por los instrumentos que tenemos aquí y ahora, simplemente no existe.

La ‘realidad’ científica está limitada por su propio principio.

 Pero…La Ciencia siempre va detrás de la evidencia y el horizonte de la verdad era mi propia experiencia.

 Y en paralelo a mi viaje de descubrimiento, de pronto, todo se derrumbó.

 Todo lo que había dado seguridad a mi vida desapareció: Trabajo, identificación con mi profesión, relación sentimental, quiebra familiar. Todo cayó como un castillo de naipes. El golpe fue tan fuerte que enfermé, y caí en una depresión: Ese fue mi despertar. Me dejé caer hasta el fondo del abismo, y ahí encontré algo maravilloso: A mí.

Aquí comenzó mi camino de regreso. Mi trabajo personal.

Durante este periodo, me formé y experimenté en mi misma diversas terapias y métodos. 

Bebí de muchas fuentes, unas me fueron llevando a otras y satisfacían en parte la necesidad de entender que acuciaba en ese momento. Se me iban dando respuestas a medida que iba estando preparada para comprenderlas. Y atravesaba capas y más capas de mí y de quién había creído que era.

A raíz de aquello, mi cuerpo somatizó la experiencia a través de un tumor (benigno) que empezó a crecer en mí. Más concretamente en mi útero.

Rechacé la solución que me daba la medicina convencional, que era someterme a una cirugía.

Para entonces, había abandonado el viejo paradigma y lo limitado de la medicina alopática, interesada únicamente en tratar el síntoma, sin comprender el resto de dimensiones del SER (lo transpersonal), ni la causa profunda que lo origina: Sin comprender el cuerpo emocional y mental, cuerpos inter-dimensionales sobre los que se puede actuar.

Aquello estaba allí por algo. Mi cuerpo me estaba hablando. Me estaba pidiendo un profundo trabajo de reconocimiento de quién era y no era yo.

Ir a lo profundo de lo que lo había originado. Comprender la raíz.

 Y además me estaba dando una pista muy muy clara: Aquello tenía que ver con un conflicto con mi feminidad. No me había salido un quiste en una oreja, no me estaba quedando coja, no me había salido un sarpullido. No. Me había salido en el útero. ¿Hay algo más femenino?

Decidí que me iba a sanar. Que iba a sanar mi útero y con ello iba a sanar el conflicto que lo había originado, y así fue.

Hacer ese trabajo era mi responsabilidad. Nadie lo iba a hacer por mí, así que me puse manos a la obra.

Han sido años de terapia y trabajo personal, en el que sigo, porque esto no se acaba nunca.

Reconocer y recorrer mis infiernos. Los lugares más oscuros donde nunca quise entrar. Re-conocer y re-integrar aspectos de mi psique que habían sido exiliados.

Re-UNIR. Re-Integrar.

Por el camino, me hice consciente de la cantidad de mujeres que tenemos un útero enfermo o nuestro sistema energético enfermo. La lista es infinita: Menstruaciones dolorosas, ciclos irregulares, ovarios poliquísticos, miomas, endometriosis, dificultades para concebir, cáncer. Cáncer de mamas…. La lista no tiene fin.

Y no es casualidad que nuestras madres, tías, ancestras lo compartan.

Todo tu linaje vive en tí

Lo  arrastramos genéticamente: Las cargas ancestrales de las mujeres de nuestro clan se repiten en nosotras,  en un intento del Alma de buscar la liberación y la sanación del conflicto a través del cuerpo, que es como ella nos habla.

En mi caso, todas las mujeres de mi clan, habían sufrido de terribles dolores, quistes, cirugías, o incluso cáncer de útero: Todas las mujeres de mi clan arrastraban el mismo conflicto: Una profunda herida de lo femenino.

Así que tuve que unir las piezas, mis piezas, seguir el hilo de Ariadna hasta el centro del laberinto, comprender mi paisaje, por qué estaba aquí, para qué…. y aquí estoy, recorriendo este camino absolutamente fascinante de re-conocerme, y ayudando y animando a otras mujeres a que lo hagan, porque todas tenemos esta misma herida ancestral, y es fundamental que la sanemos.

Si quieres profundizar un poco más sobre por qué es absolutamente necesario que las mujeres sanemos nuestra herida de lo femenino, PINCHA AQUÍ.

Algunas de mis influencias:

Marion Woodman, Maureen Murdock, Peter A. Levine, James Hollis, John Bradshaw, Dr. Mario Martínez, Joseph Campbell, Jung, Lindsay C. Gibson, Kim Chernin, Adrienne Rich, Llewellyn Vaughan-Lee, Eve Ensler, , Ramana Maharshi, Clarissa Pinkola Estes, Cynthia Bourgeault, Jeannie Zandi, John Bradshaw, Adyashanti, Rumi, Rilke.